TRABAJANDO EN OFICINAS

pizza-in-the-office-nbc.png

(foto de la versión USA de The office)

Mi amiga Auri, que trabaja en el extranjero, me ha invitado a Facebook. Auri vive en Londres y dice que todos sus compañeros de la oficina (una gran compañía) están enganchados al Facebook. A eso hay que añadirle los messengers, los blogs, el juego del antiminas, etc. La pregunta es: ¿quién coño trabaja si estamos todos on-line?

Los jefes, claro, no dicen nada. A ellos también les pagan por pasarse la jornada en Internet rascándose la minga.

Si quieres cobrar una factura, es más fácil pillar al tipo de Financiero vía messenger o chateando en un foro de caza y pesca que llamándole por teléfono.

Mi amiga me preguntaba: ¿Qué hacía la gente para escaquearse antes de Internet?

Antes, la gente se perdía en el baño, hacía caca durante horas para leer el As, llamaba por teléfono a los amigos, o se reunía en la máquina de los kikos o en la fotocopiadora. Mi amiga me da la razón y remata su recuerdo con esto:

Yo, en mi primer trabajo con un abogado en Torrejón de Ardoz, hasta me eché una siesta en el baño y empecé a escribir una obra de teatro en una maquina de escribir de las antiguas!

 

¿No es genial? ¿Y tú cómo te escaqueas?

Explore posts in the same categories: GENERAL

Etiquetas: , , , , , , , ,

You can comment below, or link to this permanent URL from your own site.

4 comentarios en “TRABAJANDO EN OFICINAS”

  1. Bodoco Says:

    Te falta decir que la foto es de la mejor serie de la historia de la televisión (The Office, en este caso, la versión USA).

  2. Ismael Says:

    Yo es que soy mi propio jefe, así que estoy empezando a desarrollar tendencias esquizoides…

  3. capcomgirl Says:

    Jeje precisamente hace poquito t deje un comment de q veia tu blog desde la oficina, yo lo tengo facil, si no hay curro o en mi ratillo de comida aprovecho un ratin pra distraerme, pero antes cuando no tenia internet lo q hacia era meterme en el baño ponia la alarma del reloj para q sonara los 10 min m sentaba, ponia la cabeza en la puerta , cerraba los ojos y ZZzzzZZZzzz
    En un trabajo en una tienda yo y una compi siempre deciamos:
    vamos a colocar el almacen!! alli q nos metiamos toda la tarde sin dar ni palo merendabamos, de cahrla toda la tarde… En fin de picnic total,
    Jeje q recuerdos
    Saludos!!


  4. Yo es que soy tan joven (o tan vago) que cuando me incorporé al mundo laboral ya estaba eso de internet.

    En la primera oficina donde curré (una especie de cutreagencia de publicidad de esas que rodaban anuncios para teles locales que hacían que los antiguos anuncios de movierecord parecieran rodados por Scorsese) estabamos sólo dos tipos. El tío que, teóricamente se encargaba del tema financiero y yo que hacía de creativo y escribía los guiones de los anuncietes. Los jefes eran los que editaban-rodaban-llevaban la cámara y nunca estaban en la oficina.

    Agotábamos nuestro tiempo así:

    El tipo aquel se autonombró DIRECTOR GENERAL y FINANCIERO (Lo juro, se hizo unas tarjetas con el Publisher) y hablaba todo el rato por teléfono con sus colegas a los que transmitía sus inquietudes sobre los problemas de su “departamento” (o sea él) y, conmigo delante, que custodiaba la otra mesa, hablaba sin empacho de la desconexión que existía con el “departamento creativo” (o sea yo) con el que mantenía, parece ser, grandes diferencias. Decía cosas como “ya sabes, estos artistas” o “He invitado a los chicos de Creatividad a comer hoy y no veas, que personajes”. O sea, que el tipo flipaba y así gastaba su tiempo, me hizo gracia que se inventara su propia oficina Pin y Pon.

    Otra cosa que hacía era putearme como DIRECTOR GENERAL:

    Un día llegué a la oficina y el tipo me había robado el cable del ordenador. Intenté encenderlo y nada de nada. Le pregunté y me dijo que me había quitado “El Internet” porque no quería que me despistara. Le tuve que explicar que “el internet” no entraba por el cable de la alimentación y me lo devolvió refunfuñando.

    Otro día le puso claves a los dos ordenadores y las apuntó en un papel que guardaba en un archivo polvoriento de un altillo. Descubrí a los pocos días el escondrijo para poder navegar y encender mi ordenador por la red. Lo convencí de que era un mago de los ordenadores y de que por muchas claves que le pusiera siempre sería capaz de hackearle su infablible Pentium 100.

    Otro día me quitó el teléfono, quiero decir que mi teléfono desapareció aduciendo que hablaba mucho, me traje uno de casa de esos antiguos que me apañó un vecino.

    Otro día, delante de un charcutero al que le hacíamos los vídeos, me llamó a su mesa, que estaba como a dos metros y dándome una palmadita en el culo y hablándome como si tuviera tres años me dijo: “Sé bueno y tráenos unos cafés anda…”. Escupí en el suyo a la vuelta, me sentí una becaria acosada pero satisfecha.

    Otro día me llamó y me entregó unas REGLAS DE BUENA CONDUCTA, hechas en PUBLISHER, y me las leyó, eran como 20 y decían cosas como “Hay que llevar traje para dar buena imagen”, “No se pueden llevar vaqueros”, “Las ausencias serán notificadas por escrito a la DIRECCIÓN GENERAL con 72 horas de antelación “, “Hay que hacer inventario del material de oficina semanalmente”, “Los descansos serán de 20 minutos y se descontarán del sueldo”, “A todos nos gusta divertirnos pero no se pondrá música en horas de oficina”, “Hay que sonreir a los clientes, una sonrisa es un cliente contento” etc., etc….luego me las dio y me dijo “Firma”. Lo firme y me dijo “Si no las cumples tendremos que tomar medidas administrativas, avisado quedas”.

    Yo por mi parte hacía lo siguiente:

    Me autonombre “EXECUTIVE SENIOR CREATIVE MANAGER” (Lo juro, me hice tarjetas)

    De vez en cuando, invitaba a amigos míos que se hacían pasar por personas interesadas en adquirir nuestros servicios para que conocieran al personaje en cuestión y así supieran de primera mano lo que pensaban que sólo existía en mi imaginación. De paso mis amiguetes, los que tenían más morro, le sacaban al Director General unas copazas en el Pub de abajo donde siempre nos trasladábamos para cerrar los tratos millonarios.

    Salía con cualquier excusa (bolis, clips. tippex e, incluso una vez porque dije que había escuchado algo raro al otro lado) para visitar a las de la oficina de al lado (todas muchachas en edad casadera). Jamás he bebido tanto café de máquina.

    Iba a hacer caca y pis muchas veces, mucho rato, lo que le sacaba especialmente de quicio. Entonces llamaba a sus colegas (eran míticos, él los llamaba así) para preguntarles por las dimensiones exactas de la vejiga de un “artista”.

    Cuando el tipo desaparecía para ver a sus presuntos clientes me dedicaba a husmear en sus cajones encontré, lo juro, sus apuntes de Económicas (el tipo estudiaba eso por las mañanas) repletos como de poemillas a chicas de su clase, fotos de vacaciones pasadas (no sé que harían allí) y, jolgorio oh jolgorio, la mayor colección de tarjetas de puticlubs que he visto en mi vida.


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: