Archivo para septiembre 2009

LAS FORMAS

septiembre 28, 2009

 Como tenían que ver a un presidente negro, los ZP decidieron vestirse todos de negro. Así. Con soltura. Para caer bien a los Obama y crear más empatía. Me black, you black…

En todo caso, las fotos de las hijas góticas han demostrado que hay dos Españas: la que se cisca en todo desde el púlpito de los medios, la tensa, y la que se pasa la mañana preocupada por los avatares de Belén Esteban y la niña Andreíta. Ya lo dijo Machado: una de las dos Españas ha de helarte el corazón.

En realidad, nos preocupan mucho las formas. Quizás esas chicas deberían haber ido vestidas como muñequitas del siglo XVI, o como invitadas pijas a la boda de Ana Aznar en El Escorial. Quizás ZP le ha pedido a sus hijas que vistan de góticas para que Berlusconi no les meta mano.

Sea como fuere, hay que mantener las apariencias. Algunos como Polanski van por libre y pagan el pato. Creo que en una situación como la suya, Berlusconi debería enrollarse y prestarle a sus abogados. Incluso cambiarle la celda de Zurich por una habitación con jacuzzi en Villa Certosa. Ya me imagino las largas cenas hasta la madrugada de estos dos titanes, ciegos de Chianti, destripándose sus trucos de seducción.

En la Legión sin embargo han dicho adiós a sus señas de identidad: las patillas, las barbas y el pecho descubierto. Se ignora si también tendrán que despedirse de los copazos de Pacharán. Como vemos, para ir a la guerra las formas también importan. Yo propongo que cambiemos el uniforme del cuerpo por el que se ha visto en la Casa Blanca: el disfraz de la familia Addams. Seguro que a los talibanes les damos mucho más miedo. Buuuuú.

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LOS FUNCIONARIOS Y YO

septiembre 22, 2009

 El otro día leí que hay 3 funcionarios por cada trabajador. Es decir, que hay tres personas que se dedican de mis asuntos. Como van a pasarse 40 años colgados de mi nómina, he pensado que lo justo sería conocerles.  

 Me costó lo suyo, pero en cuanto les das caras y ojos a tus 3 funcionarios, la cifra te entra mucho mejor. Uno de los míos se llama Luis González,  es un señor con bigote, vive en el barrio de la Estrella y tiene dos churumbeles. Ahora que le conozco, y no es una mera abstracción, me cabreo mucho menos. Cuando veo a Luis saliendo del Carrefour, o comprando los libros para la vuelta al cole, el corazón se me pone blandito.

 A mí me parecía justo que después de estar pendientes de mis impuestos, de mi salud o de mis basuras, mis tres funcionarios y yo acabáramos teniendo una relación de confianza. Si les apadrino durante tanto tiempo, lo lógico es que acabemos siendo familia. De modo que hemos cruzado la frontera, y lo nuestro es ahora personal. Si me va mal, y me estreso, o sufro, dejaré de producir, el Estado dejará de ingresar y a ellos no les subirán la nómina. Como buen autónomo, yo curro hasta las tantas. Pero los sábados mis tres funcionarios se turnan para cuidar a mi niño mientras mi señora y yo nos marchamos al cine. Favor por favor.

 En Navidad nos hacemos regalos, y los domingos quedamos para comernos una paella. Como no quiero que más gente se me cuelgue de la nómina, vigilo la educación de sus zagales. Les pregunto por las notas, y si veo que sus hijos sienten alguna inclinación por vivir de la sopa boba, enseguida montamos un comité de crisis, y les convenzo para que se dediquen a algo más productivo.  

 Mis 3 funcionarios y yo hemos creado un sistema de apoyo, una auténtica cadena de favores. Ya tenemos tanta confianza que el otro día Luis González me pidió que le escribiera un justificante porque no tenía ganas de ir a trabajar.

EL AZOTE DE LOS PODEROSOS

septiembre 21, 2009

No es bueno que los Presidentes vean mucho la tele. Tampoco que lean tebeos, o que visiten retrospectivas del Guerrero del Antifaz. Pero cada uno es libre de verse en el espejo que le saque más guapo. Incluso es libre de cambiar de espejo, si el nuevo trae TDT.

 Como ocurrió con Bush, hacer chistes sobre ZP se está convirtiendo en un recurso facilón. Si abres la boca, pueden tomarte por oyente de Federico, por espectador de Intereconomía o por parado rencoroso de larga duración. No es fácil opinar sobre este hombre sin acabar pareciendo un cavernícola. Pero del “Atado y bien atado” de la dictadura, hemos pasado al “improvisa, que algo sale”, quizás debido a las simpatías del Presidente por el gremio actoral.

 Ignoro si con una crisis sistémica encima se puede hacer algo más que abrir y cerrar zanjas. Quiero decir que la zanja no una asignatura que de muchos puntos en los institutos de I+D.  Aunque todo es ponerse. Si podemos exportar el funcionamiento de nuestro Banco de España también podemos exportar nuestro sistema para hacer zanjas. Se trata de un método muy creativo, así al tún tún. Llega la cuadrilla, improvisa un emplazamiento y se pone a cavar. Después llegan otros tíos que no están coordinados, y tapan los agujeros. Se deja macerar un poco y varios meses más tarde crece la riqueza.

 La zanja, si está bien cavada, sirve de mucho. Por ejemplo, para arrojar a ella a la generación mejor preparada de la Historia. Y si no logras taparla, siempre puedes usar la tierra húmeda de los discursos.

Yo, la verdad, me quedo muy sereno cuando oigo a Zp, y le veo levantando el puño como si viviera en Parla. Cuando mi niño no puede dormir, le pongo sus discursos, y se echa más risas que con Mani Manitas. Estamos ante un hombre que alcanzó el Poder sin la ayuda de nadie, sin grupos de presión, sin bancos ni medios afines. Solo él y Pepiño, los dos en la Vespino, yendo de pueblo en pueblo conquistando al personal. Poderoso que veían, poderoso que trinchaban.  

Como argumento, es impagable. Creo que hay que pedirle a TVE que empiece a rodar cuanto antes una serie sobre este duo justiciero.

CARALIBRO

septiembre 16, 2009

Cuando la realidad aprieta con su peor cara, la peña se guarece en el caralibro. Con el paro que hay, Facebook es un refugio más económico que un chalet de 400 millones en Mirasierra.

 El caso es que su inventor ha conseguido aislar el mal rollo imperante. Pero el mérito no es solo suyo. De manera espontánea, los usuarios sacan su lado amable, aislando facetas conflictivas de su personalidad como sus ideas políticas o su irrefrenable gusto por la lujuria. Si en el supermercado nos convertimos en capataces de los demás clientes cuando llegan a la caja registradora, en la red social nos transformamos en ángeles asexuados y bondadosos. Flota una especie de cálculo, y muchos piensan que lo que escriben puede ser leído por otros que podrían pensar mal. De la misma manera en que uno iba al cole con el baby limpio y peinado con colonia, en la plataforma se saca la careta del buen rollismo por temor al que dirán.  En Facebook, la cara no es el espejo del alma, sino del marketing.

 Es el triunfo del hágaselo usted mismo, cada individuo convertido en su propio relaciones públicas. Pero si antes solo nos bombardeaban con mensajes las grandes marcas comerciales, ahora tenemos a 300 millones de usuarios escupiéndole sus progresos al personal. Primero la gente se congregaba alrededor de la chimenea, después frente a la tele y ahora en la red social. Imagino que las redes avanzarán de la misma forma que las televisiones, y que el siguiente paso será un Facebook sin anuncios,  o quizás un Facebook temático o uno de pago (voy a llamar a Roures a ver si me compra la idea). Poco a poco iremos avanzando hacia el elitismo. Cuando alguien escriba  una entrada hablando de Belén Esteban podrá ser expulsado por ofender el buen gusto del personal.

Quizás Facebook acabe convertido en  una plataforma para la clase baja, como es ahora Tele 5. Pero a los que critican a la cadena de Fuencarral habría que recordarles su labor social. Lo único que vértebra a España ahora mismo es Jesulín de Ubrique. Y el interés por la niña Andreíta es el pegamento que mantiene unidos a catalanes, gallegos, vascos o valencianos. Un tesoro que hay que preservar.

CORTANDO EL BACALAO

septiembre 14, 2009

Os dejo aquí uno de esos vídeos que alegran. José Andrés no solo maneja los códigos del late night (la gestualidad, la ironía, la velocidad), sino que da espectáculo y consigue robar el foco.  Mola verle con algunos de los reyes de la noche americana.

CIUDADES OLIMPICAS

septiembre 3, 2009

Vivo cerca de la plaza del pipí. El ayuntamiento de Ruiz Gallardón la llama Plaza de Tirso de Molina. Pero se trata de un rasgo de excentricidad cultureta. Para un guiri es más fácil pronunciar Plaza del Pipí o plaza del Popó. En ese enclave, la ciudad homenajea a uno de sus grandes escritores. Esa es la teoría. Pero en la práctica, permite que los mendigos miccionen bajo su estatua. Si ya es difícil comerse una rosca como escritor en España, mucho más chungo es morirte, y que la peña se te mee en la cara.

La relación de las ciudades con los escritores es similar a la que tiene Ana Obregón con los jovencitos: algo meramente instrumental. Machado se mordía los puños de aburrimiento en Soria. Sin embargo, su imagen sirve ahora como reclamo para el turismo. El marketing de las ciudades es así. Granada vive de Lorca, Córdoba de los nazaríes y Alcalá de Henares de Cervantes. Cuando Juan Manuel de Prada pase a los altares, habrá que hacerle una estatua y meterla en una plazoleta tan gorda como los terrenos del Bernabeu. Habrá que apuntalarla muy bien por los flancos, como se hace con esos edificios a punto de derrumbarse, no vaya a ser que su figura, o sus ideas, caigan de sopetón sobre los viandantes y los aplasten.

Tengo que confesar que andaba ilusionado con la idea del Madrid Olímpico. Como conozco la mentalidad de los alcaldes, imaginaba que en 2016, al menos durante un mes, se llevarían a los indigentes a evacuar a otro sitio. Aunque parezca mentira, los mendigos y los perros desarrollan un cierto sentido de propiedad, y les gusta apoderarse de ciertas farolas y ciertas esquinas. Haciendo que su orina bañe algunas paredes, nos recuerdan que esa zona del bosque urbano les pertenece. Y todo ello sin necesidad de firmar una hipoteca. El único aval que te piden para convertirte en propietario de una plaza es una buena vejiga cargada de cerveza.

Como soy optimista, me decía que muy pronto viviría en una ciudad soñada. Mi niño pequeño, que es algo impaciente, se quejaba:

-Papá, no puedo jugar en el parque. Hay cristales rotos.

Y yo le replicaba:

-Espérate a 2016. Durante el mes olímpico, la plaza será tuya y de tus amiguitos.

-Para entonces estaré haciendo la mili -me contestaba.

 Así que la decisión del comité olímpico ha sido un palo. También para el pobre alcalde.  Me pongo en su piel y le imagino sudando la gota gorda para que los del comité olímpico no se cayeran en alguna zanja. Le imagino pidiéndole a los del hotel que echaran las persianas para que los gritos de los barrenderos o el sonido de los taladros no les despertaran. Le veo comiéndoles la oreja, guiando a los del COI por la plaza del Pipí, explicándoles que la marcha con nariz tapada para evitar el hedor, el salto sobre indigente para entrar en tu portal y los 100 metros vómito son nuestra aportación al espíritu olímpico. Pero se ve que estos tipos no se chupan el dedo. Otra vez será.

VIVIR COMO EN AGOSTO

septiembre 2, 2009

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(foto: Carlos Clavijo)

Acabo de volver y ya he sacado mi ticket para el tren de la paranoia. Llega septiembre, regresan las prisas, y los medios vuelven a recordarnos que vamos a morir. De gripe aviar, porcina, cáncer, terrorismo integrista, cambio climático, cambio sistémico… o por saturación de Belén Esteban.

 Como en El Día de la Marmota, volvemos a lo mismo. A meter las noticias en el microondas, y a darle al lector la misma papilla cuando hace tiempo que dejó de comer potitos. En lugar de meterle miedo a tu público con el tema de la gripe, ¿no sería más propio decirle las cosas que quiere oír, como hace el bueno de Paolo Coelho? Solo hay que leer las estadísticas para comprender que el brasileño está en el buen camino. La senda del corazón. Coelho vende 16 millones de libros al año mientras los periódicos van camino de endiñarla.

Como muchos de vosotros, yo prefiero vivir en Agosto. Ya sabéis, ese mes en que todos nos relajamos y somos felices. ¿Por qué? Porque quienes calientan el ambiente (políticos y tertulianos) están de vacaciones y el nivel de mala baba disminuye. Agosto demuestra que se puede vivir sin tensión. De modo que la conclusión es clara. Hagamos que políticos y tertulianos descansen no un mes, sino doce. Me preguntaréis: ¿Y de donde va a salir el dinero para pagarles un descanso perpetuo? Viniendo de un país como España, la solución es fácil. Del manantial de los presupuestos.

Hagamos que el clima mediático de agosto dure para siempre, que las noticias chorras se contagien al resto del calendario. Me diréis: buena idea, vivamos sin políticos y sin tertulianos, pero entonces ¿quién va a gobernarnos? Como dirían en Intereconomía: las mismas fuerzas que nos gobiernan ahora: la inercia y la improvisación.

Lo que propongo no es más que usar el sentido común. Sé que es cuestión de tiempo, que el ser humano no es muy amigo de la lógica. Lo demuestra el hecho de que tardamos más de doscientos años en ponerle ruedas a las maletas de viaje.