Archivo para octubre 2009

¿SON LAS MUJERES MENOS CORRUPTAS?

octubre 23, 2009

Si os fijáis, el 90% de los corruptos detenidos en este país son varones de más de 40 tacos y con cierta afición por las prostitutas. Apenas hay mujeres. Si las historias románticas acaban en boda, las historias de chanchullos en España acaban siempre en un puticlub.

Además, en esos escándalos los implicados nunca son veinteañeros o treintañeros. Quizás porque a esa edad es difícil pagarte unas lumis con tu sueldo de Telepizza.

 Creo que si hubiera más mujeres en puestos de poder estas cosas no pasarían. O al menos no con tanta frecuencia. A los tíos nos pierde el pito. Vamos, que no tenemos un problema de corrupción sino un problema de lujuria desenfrenada de los cargos públicos. En todos los casos, los detenidos son hombres poco saciados, tíos que pillan pasta bajo cuerda para poder zumbarse a tías porque  la parienta zumba poco. Como decía Eddie Murphy: “Quizás el problema es que en casa tienen a mujeres que no hacen bien su trabajo”.

Puede que tenga que venir la doctora Ochoa para explicarnos qué les pasa a nuestros concejales y a nuestros cargos electos. Lo digo porque esta afición por las prostitutas no se entiende. A mí me parece que todo estos escándalos son fruto de una cultura masculina. A la hora de cerrar un trato con una concejala jamás se te ocurriría invitarla después a un puticlub. Tendrías que ofrecerle algo que le hiciera mucha ilusión. Por ejemplo, que su marido le ayudara a tender la lavadora.

Algunas amigas me dicen que eso ocurre porque a la mayoría de las mujeres el dinero no les llena. O sea, que si tu vas a darle un maletín con 100 millones para conseguir una recalificación de terrenos, ella te diría melosa:

-No,… guárdate el dinero. Dime mejor una palabra bonita.

Si en los puestos de poder hubiera más mujeres, los chanchullos serían más difíciles. No podrías corromper a una funcionaria en los días en que tiene la regla, porque seguro que se lo tomaba a mal y te daba una hostia.

Pensemos en lo que ha ocurrido con Francisco Camps y sus trajes. Con una tía eso sería imposible. ¿Sabéis por qué? Porque una mujer nunca dejaría que otra le comprara los pantalones.

Incluso con la alcaldesa de Valencia jamás se habría dado un caso así. Si alguien le compra un traje a Rita Barberá existen demasiadas posibilidades de que le quede más bien estrechito. Con Rita la mejor opción sería regalarle las túnicas de Falete.

Una mujer tampoco se dejaría sobornar por un coche, a no ser que fuera un cochecito de bebé. Por eso a ellas no las vemos saliendo esposadas del coche policial. Porque prefieren ser esposas a acabar esposadas. En fin amigos, que corromper a una mujer es más difícil porque ellas tienen más sentido común. Podrías tentarla con casas. Le dirías:

-Si me recalificas ese terreno de ahí enfrente, te ofrezco un casoplón de 1.000  metros cuadrados.

Y ella, en plan práctico,  te diría enseguida:

-Sí, hombre, ¿y eso luego quién coño lo limpia?

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¡ ESPAÑA, UN PAÍS DE SERIE !

octubre 18, 2009

Dicen los expertos que la ficción española no tiene nada que envidiar a la del resto del mundo. Como acabo de inyectarme morfina, estoy de acuerdo.

Sé que podríamos hacer series como las americanas, adaptándolas a la realidad nacional. Basta con querer…Por ejemplo, podríamos producir Cómo conocí a vuestra madre. En España, el personaje no se acordaría de nada, no podría contar la historia porque cuando conoció a la madre de los chiquillos estaba borrachuzo. Es más, se la enrolló y no sabía ni su nombre. Ya luego se vieron cuando ella iba a abortar e intimaron.

Podríamos adaptar CSI, pero aquí Horatio trabajaría en Vodafone. Cuando le llamases diciendo que te quieres dar de baja, él te diría:

-Demuestre que es usted. Mándeme una prueba.

Tú le contestarías:

-Pero si te he mandado 3 fotocopias del DNI, la declaración de la Renta, una copia del pago de la luz, dos faxes, cuatro emails…

Y Horatio:

-Pues ahora me mandas un análisis de sangre y dos muestras de pelo.

También podríamos crear series “fenómeno”, de esas que tienen mogollón de fans enloquecidos que hacen lo que sea para bajarse un capítulo. Claro que en España en vez de ver el final de Perdidos la gente preferiría ver el final de Ramoncín.

(Para evitar el pirateo por Internet, la SGAE diría: No te bajes su serie. Ramoncín da bajona).

Podríamos ir más allá, y hacer como los yankis. Podríamos atrevernos con la ciencia ficción. En la versión española de la serie Flash Forward, Camps se desmaya y al despertarse alguien le ha pagado los pantalones.

Quizás incluso podríamos trasladar a la pantalla el caso Gürtell. Los directivos de televisión al ver la pinta de los personajes te preguntarían:

-¿Esto qué es, una comedia o un drama?

Y la respuesta dependería de si la da Rubalcaba o Rajoy.

Eso sí, el casting de la tv movie sería complicado. Habría que elegir a actores capaces de hablar con la voz engolada de Ricardo Costa. Algo difícil teniendo en cuenta que nuestros actores vienen más del perroflautismo.

De hecho, las series de televisión pueden servir para explicar lo ocurrido. Podríamos decir que Costa estaba a punto de dar Un paso Adelante, pero que en Madrid La Familia Mata.

También hemos sabido que había un Equipo A que se ponía Manos a la Obra. Que muchos se sentían tentados por conseguir El coche fantástico. Que los de la trama practicaban el Sexo en Nueva York, pero también en Benidorm. Que había mucha Cuestión de Sexo y que del dinero, como siempre, Sin Rastro. Que Camps y El Bigotes eran Hermanos de Sangre, aunque ahora el presidente de la comunidad valenciana esté En Terapia y Fibrilando.

Está por ver si la audiencia nos daría su bendición. Quizás, dado el bochorno, el público prefiera meterse A dos metros bajo tierra.

MUSICA Y POLÍTICOS

octubre 9, 2009

El caso Gürtel da una bonita imagen de la especie humana. Por un lado tenemos a unos tipos que, gracias a su cargo, se creyeron por encima del bien y del mal. Y por otro a unos corruptores que lograron algo poco visto en un Ayuntamiento: que pagara a tiempo.

Algunas teorías económicas hablan del peso de los incentivos en las decisiones. Piensa en el incentivo del contrario y acertarás. El Bigotes, Correa y compañía han demostrado un profundo conocimiento del alma humana. Aquel empresario que amenazó con prenderse fuego en Sevilla si la administración no le pagaba había errado el tiro durante meses. Había protestado, escrito y visitado negociados reclamando el pago de su deuda. Tendría que haberse puesto en la piel del señor que firmaba su talón y preguntarse: ¿Y él que saca? ¿Cuál es su incentivo para abonarme la pasta en poco tiempo? Ninguno. En cambio en la segunda ocasión, cuando sale a la palestra con una lata de gasolina amenazando con quemarse a lo bonzo, acierta. Sabe que el incentivo de los políticos para resolver su caso no es ayudarle, ni darle de comer a sus hijos, sino proteger su propia carrera política.

El Bigotes, Correa y compañía han demostrado gran capacidad para conocer los incentivos que mueven a las personas: el dinero, la comida, el sexo y el prestigio. No creáis que es tan fácil dar en el clavo. Los de Gürtel podrían haberse confundido, y en lugar de pasta, puticlubs y mariscadas a tutiplén podrían ofrecer conciertos de ópera, o regalar libros de poesía de la colección Austral.

Sin embargo saben que en España los que mandan son medio analfabetos y tan vanidosos como una estrella de rock. Quizás por llenar estadios dando mítines se vuelven coquetos, sibaritas, caprichosos y mandones. Como no leen Historia no saben que un tsunami ha acabado con el mundo de la música. Puede que algún día un vendaval  se los lleve por delante y que solo los más capaces acaben haciendo bolos en salitas pequeñas. El problema en nuestro país es que los políticos están muy lejos de Bruce Sprigteen y demasiado cerca de Los Chunguitos.

CRISANTEMOS PARA MADRID

octubre 2, 2009

No pudo ser. Nos faltó la suerte. El fin de un sueño. Madrid deja de soñar. La capital pierde las Olimpiadas. Varapalo para Gallardón. Como me gusta anticiparme al futuro, os dejo aquí los posibles y muy pensados titulares que los periodistas españoles nos ofrecerán en unas horas. Los habrá más ramplones, pero habría que dedicarles menos tiempo y todavía me queda algo de orgullo profesional.

Los intentos por movilizar a la peña, por imbuirle a la fuerza del sueño olímpico, resultan tan tiernos como las campañas para la promoción de la lectura o los anuncios contra las drogas. Es como cuando dicen: “No bebas, chaval. Hay razones para estar sobrio. Acuérdate de tu sueldo de mil euros”.

Una y otra vez se revive el mismo esquema. En algún lugar hay alguien (Madoff, Bush, Gallardón…) que piensa que el personal se chupa el dedo. En algún lugar hay alguien con tiempo libre y ambición para vendernos una motillo recalentada. Un espabilado desea que le hagan un millón de fotos. Pero, por si acaso, también tiene un plan de fuga, una rampilla por la que su nave escapará cuando se hunda el Imperio Galáctico. Para prevenir la posible derrota, se nos dice que los delegados del COI examinarán nuestra candidatura después de la comida, y que eso es malo porque a la gente le entra sueño tras el almuerzo. Como si en el extranjero se tomaran las grandes decisiones después de zamparse un cocido.

La lógica indica que las Olimpiadas son, sobre todo, un gran negocio. Las primeras en obtener rentabilidad fueron las de Los Ángeles. ¿La razón? Mucha iniciativa privada, poca burocracia. Resultado, pasta gansa per tutti. Si yo fuera un delegado del COI, con amistades entre los grandes anunciantes de ropa deportiva y un matrimonio que hace aguas, me iría a Río a darme una alegría. O a cualquier otra ciudad donde mi negocio o el de mis amigos no cayera emboscado en una zanja. En vez de ver a políticos sacando pecho como en España me iría a ver tetas de verdad.